Columna Zona de Pruebas, publicada en revista Enter 2.0 (www.enter.com.co), septiembre de 2009.
¿Podría una distribución de Linux alcanzar un lugar en el escritorio de los computadores de la ‘gente normal’? Si la respuesta llegara a ser afirmativa, tendría nombre propio: Ubuntu. | Por Mauricio Jaramillo Marín
Escribir en EL TIEMPO o Enter 2.0 sobre Linux –o ignorarlo– tiene sus riesgos. Siempre, tras publicar un informe sobre Windows o Mac OS X, los comentarios de los lectores ‘linuxeros’ son vehementes, críticos y a veces acusadores. Pero dejar de escribir esta Zona de Pruebas para evitar reacciones no era una opción por considerar, aunque sospecho que mientras algunos fanáticos de Linux se alegrarán de que una distribución ocupe esta columna, otros protestarán por haber sido publicada con años de retraso o por no decir nada que ellos no sepan.
De todos modos, es un deber compartir este ‘descubrimiento’ de los últimos meses, pues creo que conocer esta opción ayudará a más de un lector a disfrutar de la renovación de sus computadores, especialmente si no son muy poderosos.
Aunque conozco Ubuntu desde finales de 2005, cuando hice unas pruebas rápidas por curiosidad, fue hace poco tiempo cuando lo empecé a usar en serio. Un colega me comentó que tenía su netbook acumulando polvo, pues tenía Windows Vista y ya no soportaba su lentitud, y me preguntó qué haría yo con él.
Le sugerí que si cumplía las especificaciones, Windows 7 sería una buena opción que le daría más rendimiento, aunque la última versión de prueba expirará en unos meses, y le planteé la posibilidad de convertir su netbook en un ‘hackintosh’ –es decir, que le instalara Mac OS X, el sistema operativo del Mac que no está soportado por los PC y los netbooks–.
Con un poco de complejo de culpa por este último consejo, decidí investigar qué otro sistema operativo funcionaría buen en un netbook, y encontré que está ganando fuerza Ubuntu Netbook Remix, una versión especial de Ubuntu optimizada para las características de estos equipos y con una interfaz pensada para sus pequeñas pantallas.
Instalación y uso. Y si funciona bien en un netbook, ¿cómo no hacerlo en un PC o en un iMac con el software de virtualización VMWare? Decidí entonces descargar desde Ubuntu.com el archivo con todo el sistema operativo, que ocupa solamente 700 MB.
Tras la descarga, el proceso de instalación fue tan simple como el de Mac OS X: dar algunos clics iniciales, llenar algunas casillas con datos como el nombre de usuario y la contraseña, y listo… un solo reinicio y Ubuntu ya está en marcha, con todo un paquete de aplicaciones de productividad, Internet, diseño gráfico, multimedia y juegos, que le permiten a cualquier usuario empezar a trabajar tan pronto culmina la instalación.
Configurar y personalizar Ubuntu fue juego de niños; de hecho, la interfaz del sistema operativo es intuitiva, clara, limpia y predecible, algo algo muy distinto a lo que se vive con otras distribuciones Linux, que requieren algunos conocimientos técnicos. Para la configuración, basta con seleccionar, bajo el menú Sistema, situado en la parte superior izquierda de la pantalla, los menús Preferencias y Administración, y empezar a modificar distintas características del sistema. Lo primero que hice fue instalar el idioma español y dejarlo como predeterminado (Ubuntu despega en inglés, pero permite instalar numerosos idiomas). Luego configuré la pantalla, el teclado, los usuarios, el salvapantallas y otras características.
Luego, si bien los programas y herramientas con los que inicia Ubuntu son suficientes para un usuario básico sin que éste tenga que comprar ni siquiera una suite de oficina como Microsoft Office o un software de edición fotográfica como Adobe Photoshop –OpenOffice.org y Gimp vienen preinstalados–, empecé a pensar en instalar más aplicaciones para poder hacer una prueba extensa en el tiempo y parecida al uso real de un sistema operativo.
Pensé entonces en ingresar a un directorio en línea para descargar aplicaciones por categorías, al estilo de Download.com para Windows o VersionTracker.com para Mac OS X, y me encontré con una grata sorpresa: en el menú Aplicaciones, se encuentra la opción ´Añadir y quitar…´, que guardadas las proporciones brinda todas las ventajas de la App Store presente en el iPhone. Se trata de una herrameinta que no sólo permite desinstalar programas, como el panel de control de Windows, sino que además permite descargar e instalar automáticamente aplicaciones en categorías como Gráficos, Oficina, Juegos, Sonido y Video, Educación y Accesorios.
Además, las aplicaciones vienen calificadas en estrellas según su nivel de popularidad, así que los mismos usuarios son los que sugieren cuáles son mejores que otras. Al final, ‘descubrí’’ –en realidad ya lo sabía– que hay decenas de aplicaciones de todo tipo equivalentes a las opciones comerciales, de prueba o gratuitas para Windows o Mac OS X, con dos diferencias: todas son absolutamente gratuitas y muchas de ellas son libres –se pueden modificar o distribuir sin restricciones–, y todavía no todas son tan intuitivas como sus pares de los otros sistemas operativos.
Trabajar con Ubuntu es algo sencillo para quienes lo hemos hecho con los otros sistemas operativos. Su escritorio y la interfaz de usuario son claros, limpios, y aunque no son iguales a los demás, resulta fácil adaptarse a ellos en pocos minutos de uso. (El entorno predeterminado de Ubuntu es Gnome, el líder de este campo para Unix y Linux en general, pero un usuario curioso puede instalar otros entornos, como KDE y Xfce). No tengo espacio para entrar en muchos detalles del funcionamiento diario de un computador con Ubuntu, pero puedo garantizar que no habrá traumatismos con las herramientas básicas (navegación en la Web, documentos de oficina, fotografías, etc.). No he probado la compatibilidad entre documentos de Photoshop, Illustrator u otros programas con sus equivalentes para Linux, pero supongo que si se utilizan formatos estándar, no habrá ningún problema.
Adicionalmente, trabajar en el día a día con esta distribución de Linux no sólo fue un trabajo sencillo, sin complicaciones, sino que generó la misma sensación de seguridad que brinda Mac OS X, en cuanto a virus, software espía y otras plagas. Su rendimiento o velocidad, además, fue excelente mediante virtualización, y me pareció un poco más rápido que Windows 7 (aunque no contabilicé tiempos y se trata de instalaciones sobre VMWare, no directamente como sistema principal del computador).
¿Terminaron las pruebas? Tras varias semanas de uso, he decidido dejar Ubuntu en mi iMac, como sistema operativo alterno (Mac OS X Snow Leopard es el principal), y seguir experimentando con él. De hecho, para mis proyectos pensaba comprar tres netbooks y mi primera opción con ellos será Ubuntu sobre las otras dos que le presenté a mi colega.
Para mí fue muy grato encontrar que los desarrolladores de Ubuntu piensan como los usuarios ‘normales’ de computador, o al menos piensan en ellos (y aquí no escribo contra los desarrolladores de otras distribuciones de Linux, que se preocupan más por los ‘geeks’ que por el público en general). No puedo asegurar que Ubuntu sea la mejor distribución de Linux en el planeta, pero cuatro años como líder y un desarrollo constante y sólido, más algunos comparativos en medios internacionales, me hacen creer eso. En una palabra, Ubuntu es el Linux que se puede presentar en sociedad, y compartir con la gente del común sin ponerla a sufrir.
¿Quiere conversar sobre Ubuntu u otras experiencias con distribuciones de Linux? ¿O protestar porque no probé Debian o Slackware? Nos vemos en Twitter (www.twitter.com/MauricioJaramil).
Algunos datos de Ubuntu
DistroWatch.com, el sitio más popular dedicado a presentar y analizar distribuciones de Linux, tiene a Ubuntu en el top de su listado de popularidad desde el 2005, y nunca ha caído al segundo lugar.
Sus retadores sí han subido y bajado, y entre ellos se encuentran OpenSUSE, Fedora, Debian, Mandriva, CentOS, Red Hat, Gentoo y Slackware.
Mientras Ubuntu vio la luz en octubre de 2004, todos sus rivales le llevan entre 12 y 6 años de antigüedad.
La versión actual de Ubuntu es la 9.04, que significa abril de 2009. El ciclo de desarrollo es de 6 meses exactos, así que está por salir la versión 9.10. Pero casi a diario hay actualizaciones del sistema y de las herramientas, que funcionan de manera tan sencilla como en Mac OS X, sin necesidad de abrir un navegador web.
Las razones del éxito de Ubuntu son la facilidad de uso incluso para novatos, el ciclo estable y predecible de desarrollo y actualizaciones, versiones para distintas plataformas (Intel de 32 y 64 bits, Sun Sparc, etc.) y al ser más nuevo, el haber aprendido de los errores de las demás distribuciones (por ejemplo, su documentación es sencilla, su imagen es amistosa, brinda varias opciones de comunicación y reporte de bugs, etc.). Además, ha sido impulsado por un multimillonario surafricano, Mark Shuttleworth, y su mayor presupuesto le ha servido para lograr una mayor difusión, incluso con discos de instalación regalados masivamente.

